Los impermeabilizantes en general tienen la función de hacer una barrera protectora para impedir el paso del agua en determinada superficie. Si bien, la formación de humedad es inevitable en lugares con alta concentración de agua, los impermeabilizantes son una excelente herramienta para proteger azoteas, paredes, piscinas y en general cualquier área que esté expuesta a la lluvia o a una fuente de humedad.

Por lo general, los impermeabilizantes más comunes son los acrílicos para techos, los cuales protegen las propiedades de la formación de goteras. Sin embargo, existe una gran variedad de productos que pueden aplicarse para evitar la humedad sobre las construcciones. A continuación, enumeramos algunos:

Impermeabilizantes acrílicos. Son fabricados con resinas acrílicas y fibras de vidrio. Son líquidos y se aplican como si fuesen pintura.

Impermeabilizantes asfálticos. Estos son fabricados con poliéster y fibras de vidrio y cuentan con gran resistencia.

Impermeabilizantes cementosos. Estos son recomendados en climas fríos o zonas costeras, por su gran resistencia en la intemperie y su efectividad contra el salitre.

Impermeabilizantes elásticos. Son flexibles y resistentes porque están fabricados con copolímeros acrílicos. Se recomiendan en zonas con cambios de temperatura drásticos.